GENEROSIDAD RESPONSABLE – PARTE 2: DAR DE TODO CORAZÓN
February 1, 2026 / Cielo Vista ChurchINTRODUCCIÓN
Cielo Vista Church – Valor 3: “Generosidad que Cambia la Vida”
- Hechos 20:35 “Hay más bendición en dar que en recibir”.
“Da sin recordar. Recibe sin olvidar. Porque nunca te empobreces dando.” Charles Stanley
- El dador más grande es Dios, y el regalo más grande es Jesús, quien pagó la deuda por nuestros pecados con su propia vida.
- En algunas ocasiones, nos tocará ver cómo Dios usa nuestra generosidad para hacer una gran diferencia en las vidas de otras personas, pero habrá otras ocasiones en que no nos tocará ver el resultado.
¿POR QUÉ LE IMPORTA A DIOS EL DINERO?
- La forma en que manejamos el dinero que Dios pone en nuestras manos podría ser una de las mayores pruebas de nuestra madurez espiritual. ¿Por qué? Porque el dinero suele estar muy arraigado en nuestras vidas.
- Dios es el dueño de todo.
Salmos 24:1 La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen.
Salmos 50:12 Si tuviera hambre, no te lo diría a ti, porque mío es el mundo entero y todo lo que hay en él. - Dios no necesita dinero, pero sí le importa profundamente cómo usamos su dinero.
- El dinero le importa a Dios porque la forma en que lo usamos es una expresión de nuestros valores.
“Nuestro uso del dinero y las posesiones es una declaración decisiva de nuestros valores eternos. Lo que hacemos con el dinero afirma en voz alta a qué reino pertenecemos.” Randy Alcorn
- Nuestra actitud hacia el dar dinero es un termómetro espiritual (Lucas 19:1-10).
EL DIEZMO
- Desde la fundación de esta iglesia hace 72 años, sus líderes han utilizado el diezmo como una meta para dar bajo la gracia.
- Es triste, pero siempre que se habla sobre el diezmo, surgen objeciones. Una de ellas es que el diezmo es de la ley.
- Génesis 14:19-20 19 Melquisedec bendijo a Abram con la siguiente bendición: «Bendito sea Abram por Dios Altísimo, Creador de los cielos y la tierra. 20 Y bendito sea Dios Altísimo, que derrotó a tus enemigos por ti». Luego Abram dio a Melquisedec una décima parte de todos los bienes que había recuperado. Abram no dio el diezmo como obligación de la ley, sino que lo dio libremente como un acto voluntario de adoración a Dios.
- Algunas personas piensan que dar el diezmo es malo porque es de la ley del Antiguo Testamento.
- Gálatas 3:23-27 23 Antes de que se nos abriera el camino de la fe en Cristo, estábamos vigilados por la ley. Nos mantuvo en custodia protectora, por así decirlo, hasta que fuera revelado el camino de la fe. 24 Dicho de otra manera, la ley fue nuestra tutora hasta que vino Cristo; nos protegió hasta que se nos declarara justos ante Dios por medio de la fe. 25 Y ahora que ha llegado el camino de la fe, ya no necesitamos que la ley sea nuestra tutora. 26 Pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. 27 Y todos los que fueron unidos a Cristo en el bautismo se han puesto a Cristo como si se pusieran ropa nueva.
- Hoy en día ya no necesitamos que la ley nos guíe de forma forzosa. Vivir bajo la ley es ser obligados a hacer las cosas. El concepto es este: “No doy mi diezmo por obligación ni con mala gana, como lo haría alguien bajo la ley; ahora, bajo la Gracia, doy el diezmo o más, como acto voluntario de adoración a Dios.
- Un corazón agradecido da generosamente, voluntariamente y alegremente en respuesta al amor y la maravillosa gracia que abundan en Cristo.
- Romanos 12:1 Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo.
- Cuando entregamos algo a Dios, es un acto de adoración.
COSAS A CONSIDERAR
No damos para:
- Pagarle a Dios.
- Negociar con Dios (yo daré, y ahora, ¿qué harás tú, Dios?)
- Impresionar a los demás.
- Evitar problemas. Eso es supersticioso.
- El verdadero objetivo es la formación espiritual de las personas.
- Dar el diezmo debe ser una expresión voluntaria de amor y agradecimiento al Dios que nos amó y se entregó por nosotros.
ORACIÓN DE SALVACIÓN
Señor Jesús, admito que soy un pecador. Sé que el castigo por mi pecado es la muerte física, espiritual y eterna. Reconozco que no puedo hacer nada con respecto a mi situación. Pero yo sé que viniste a pagar el castigo por mi pecado. Confío solo en Ti como Aquel que murió en mi lugar. Me arrepiento de mi pecado y confío en Ti como el único que puede ponerme en una relación eterna con el Dios vivo. Deseo ser Tu hijo. Deseo vivir como Tu hijo. En tu nombre. Amén.